• Cerca de 400 regatistas y 45 embarcaciones de más de diez países han participado del 8 al 11 de julio en una edición marcada por el episodio de calor más intenso registrado en la ciudad, un inusual viento de Levante y duelos de infarto.
  • Siglos de historia de la navegación, estrenos internacionales y algunas de las embarcaciones más emblemáticas de la vela clásica mundial volvieron a navegar frente al litoral barcelonés.
  • Hallowe’en, Yanira, Clarionet, Odysseus, Ándale y Le Temps Perdu se impusieron en sus respectivas categorías , mientras Alemania conquistó el Trofeo Enric Puig gracias al doblete del Legolas y el Varuna VII

Hay pocas imágenes tan mediterráneas como una flota de grandes veleros clásicos recortando el perfil de Barcelona. Esta semana, mientras la ciudad registraba el episodio de calor más intenso desde que existen mediciones, medio centenar de embarcaciones clásicas y de época salieron al mar para desafiar un escenario meteorológico poco habitual en la XIX Puig Vela Clàssica. El viento de Levante, impropio de estas fechas, terminó de dar forma a una edición marcada por los desenlaces ajustados, el regreso de barcos centenarios y la presencia de algunas de las embarcaciones más emblemáticas de la vela clásica internacional, convirtiéndola en una de las más singulares de sus diecinueve ediciones.

Hallowe'en

Hallowe’en

Durante cuatro días, el litoral barcelonés volvió a convertirse en un auténtico museo vivo sobre el mar. Junto a embarcaciones con un siglo de historia como el Hallowe’en o el Bon Temps navegaron proyectos contemporáneos inspirados en diseños legendarios, como el Victoria, compartiendo protagonismo con barcos tan icónicos como el Manitou o el Eilean. Una combinación de patrimonio, deporte y estilo de vida mediterráneo que ha consolidado a la Puig Vela Clàssica entre las grandes citas internacionales de la vela clásica mundial.

Con este escenario como telón de fondo, la competición reunió a 45 embarcaciones de más de diez países distribuidas en ocho categorías y dejó una edición especialmente abierta, en la que varias clasificaciones se resolvieron por apenas unos segundos y el Trofeo Enric Puig acabó viajando a Alemania gracias al doblete formado por el Legolas y el Varuna VII.

Gael

Gael

Una regata marcada por un calor histórico

El Mediterráneo no mostró este año su rostro habitual. Las altas temperaturas impidieron que se formara el esperado Garbí, el viento térmico que suele acompañar las tardes de verano en Barcelona y que los regatistas esperan casi como un aliado. Solo durante la primera jornada llegó a insinuarse desde el suroeste, pero le faltó ese nudo de intensidad que nunca llegó a aparecer para llegar a los 6 nudos mínimos recomendables para competir y que obligó al comité de regatas a cancelar las pruebas previstas tras varias horas de espera

El panorama cambió por completo durante el fin de semana con la entrada del Levante, un viento mucho más propio de los meses otoñales. Sopló entre 9 y 11 nudos el viernes y ganó intensidad el sábado, alcanzando entre 11 y 14 nudos y levantando olas de hasta metro y medio de altura. En esas condiciones, el comité de regatas del Real Club Náutico de Barcelona optó por dos recorridos costeros para ambas pruebas que permitieron completar el programa previsto: el R4 el sábado, con cinco tramos y 11,5 millas de distancia, y el R8 el domingo, con cuatro tramos y una ceñida inicial de desmarque y 13,3 millas navegadas.

El Big Boat Hallowe’en celebra su centenario ganando

No es frecuente ver competir en aguas españolas una flota de siete majestuosos Big Boats como la que hubo este año en el campo de regatas barcelonés. El Cariad de Tim Hartnoll (Royal Thames Yacht Club) fue el primer líder tras ganar la prueba inicial una vez aplicada la compensación de tiempos, acorde al rating de cada barco. El siempre favorito Hallowe’en (RCN Barcelona) de Iñigo Strez fue segundo, por delante del Gael I de Mick Creac’h (RCN Palma) y el Sumurun (Yacht Club de France) de Hughes Boulenger, mientras que el Cambria (Royal Northern YC) de Chris Barkham se clasificó quinto pese a ser el primer Big Boat en cruzar la línea de llegada.

Sumurum

Sumurum

La segunda y última prueba tuvo un desenlace ajustado, pues el primer puesto parcial del Hallowe’en frente al tercero del hasta entonces líder Cariad le permitió soplar las cien velas de su tarta de cumpleaños en lo más alto del podio final. La segunda posición del día fue para el Gael I, insuficiente para adelantar al Cariad, pero merecedora del tercer peldaño del podio. El Sumurun repetía su cuarto puesto parcial, que le valía idéntica plaza en la clasificación final.

Cambria

Cambria

Yanira, Clarionet y Odysseus confirman el pronóstico en Clásicos

Las categorías de Clásicos dejaron tres vencedores de peso, aunque con desenlaces muy distintos. Clarionet, en Clásicos 2, y Odysseus, en Clásicos IOR, dominaron con autoridad al imponerse en las dos mangas disputadas. En cambio, Clásicos 1 ofreció uno de los finales más emocionantes del campeonato, con el triunfo decidido únicamente por el desempate.

Clarionet

Clarionet

El británico Clarionet, de Andrew Harvey, mantuvo el control de la categoría Clásicos 2 frente al benjamín de la categoría, el Sea Fever (CN Vilanova), patroneado por el combativo veterano Enrique Curt, que sumó dos segundos puestos a su casillero. El podio lo completó el Asu (RCN Barcelona), de Lucas Krauel, por delante del Baltar (CN León), de Nicole Dulpres, y del Malmok (RC Marítim Barcelona), de Sandro Vazeilles.

Odysseus

Odysseus

En Clásicos IOR, Juan Meseguer volvió a demostrar la solidez del Odysseus (RCN Barcelona), vencedor de ambas pruebas por delante del francés Algol V (CN Estartit), que mantuvo la presión hasta el final y vendió cara su derrota.

La mayor emoción llegó en Clásicos 1. El francés Eugenia V (SN Saint-Tropez) tomó la delantera tras la primera manga, seguido del Yanira (RCN Barcelona), de Jan Heuninck, y del Nerissa (RC Marítim Barcelona), de Leonardo García. En la jornada decisiva, Yanira invirtió el resultado, empató a tres puntos con Eugenia V y se adjudicó la victoria final gracias al desempate por su triunfo en la última prueba. Nerissa confirmó la tercera plaza del podio, mientras que el Beg Hir, de Jean Jacques Vitoux, y el local Bakea, de Mònica Xufre y Ernest Casanova, completaron las cinco primeras posiciones.

 Yanira

Yanira

Época: el Levante pone a prueba a los Cangreja

Los barcos de época aparejados en Cangreja fueron los que más acusaron las condiciones del campo de regatas. Su menor eslora y las características de su plano vélico jugaron en su contra en una edición marcada por el viento y el oleaje. Estos barcos encuentran su mayor dificultad en los largos tramos de ceñida, una exigencia que se multiplicó con la mar formada. La primera prueba se disputó sobre el mismo recorrido que el resto de la flota y el tramo inicial de ceñida, de 3,6 millas, se convirtió para ellos en un auténtico desafío.

Raptus

Solo Le Temps Perdu (RCN Barcelona), patroneado por Nelson Hausmann, fue capaz de completar la regata inaugural. En la segunda y definitiva prueba, con un recorrido más corto y adaptado a sus características, Raptus (RCN Barcelona), de Albert Comas, cruzó primero la línea de llegada, seguido de Le Temps Perdu, cuya regularidad le permitió hacerse con la victoria final de la categoría.

 Le Temps Perdu

Le Temps Perdu

En Bermudian 1, la regularidad del Varuna VII acabó marcando la diferencia. Tras el triunfo inicial del Argyll, de Griff Rhys Jones, decidido por apenas 12 segundos después de más de dos horas de navegación y una vez aplicadas las compensaciones de tiempo, los problemas técnicos del barco británico le impidieron tomar la salida en la segunda y decisiva prueba. La victoria del Varuna VII permitió a Jens Kellinghusen alzarse con el triunfo final, por delante del argentino Recluta (YC Argentino), de Germán Frers, mientras el Argyll completó el podio.

Varuna

Varuna

En Bermudian 2, el francés Ándale (SN Marseille), de Karl Criscolo, se llevó la victoria gracias a unos parciales de 2.º y 1.º. El local Islander, de Ricardo Albiñana, no pudo mantener el liderato tras finalizar cuarto en la segunda prueba, después de haberse impuesto en la inaugural. Por detrás, Perla, de Ernesto Domínguez, y Almarán New York, de Manel López Wright, empataron a seis puntos, aunque el mejor resultado del primero en la última manga le otorgó la tercera plaza del podio.

Ándale

Ándale

Legolas conquista Modern-Classic tras un intenso duelo con Melmac

El alemán Legolas (RCN Palma), patroneado por Jens Rickie, encontró en el Melmac (RCN Barcelona), de Belén García Guillén, un duro competidor. Pese a sus diferencias de eslora y de concepción, ambos protagonizaron un duelo muy igualado en tiempo compensado, resuelto a favor del Legolas en las dos mangas por márgenes mínimos.

La igualdad entre ambos contrastó con la diferencia respecto al resto de la flota. El estadounidense Victoria (YC San Diego), de Peter Silvester, completó el podio, mientras que los locales Roxanne, de Jordi Gallés, y Phidias, de Jordi Puig, empataron a nueve puntos en la lucha por la cuarta posición. El mejor resultado del Roxanne en la última prueba le otorgó finalmente esa plaza.

Legolas

Legolas

Mucho más que una regata

Como ya es tradición en la Regata Puig, el Real Club Náutico de Barcelona entregó el Trofeo Enric Puig, que distingue a la mejor pareja de embarcaciones del mismo país en dos categorías distintas. En esta decimonovena edición, el reconocimiento fue para el equipo alemán formado por el Legolas, vencedor en Modern-Classic, y el Varuna VII, ganador en Época Bermudian 1.

En este mismo marco se hizo entrega de la Copa de España de Vela Clásica 2025, concedida por la Asociación Española de Barcos de Época y Clásicos (AEBEC) al Clarionet, vencedor del circuito nacional.

Victoria

Victoria

La celebración de ambos reconocimientos en el escenario de la Puig Vela Clàssica refuerza el peso de una cita que trasciende la competición. Puntuable para el Campeonato Internacional del Mediterráneo y el Trofeo Mare Nostrum-Copa de España de Barcos Clásicos, el evento se ha consolidado entre las grandes referencias del calendario internacional, junto a regatas como CannesLes Voiles de Saint-Tropez o Newport.

Bon Temps

Bon Temps

Historias que también navegan

Hay barcos que compiten por un trofeo y otros que, además, navegan cargados de historia. La XIX Puig Vela Clàssica volvió a reunir a algunos de los grandes nombres de la vela clásica internacional, embarcaciones cuyo legado trasciende el propio campo de regatas y que convierten cada edición en un auténtico museo vivo sobre el mar.

Entre ellas destacó el Hallowe’en, diseñado por William Fife y botado en 1926, el mismo año en que ganó la Fastnet Race con casi diez horas de ventaja sobre su inmediato perseguidor, un récord que permaneció imbatido durante más de una década. A lo largo de su historia también fue patroneado por quien años después se convertiría en rey de Noruega y, con el triunfo logrado este año, suma ya tres victorias en la categoría Big Boat de la Puig Vela Clàssica, tras las conseguidas en 2018 y 2022.

Otro de los protagonistas fue el Bon Temps, un ketch construido en Mallorca en 1926 por Pere Nicolau Mandilego. Encargado por la familia Godó, pasó décadas lejos de sus propietarios originales hasta que Santiago Godó, bisnieto de quien lo mandó construir, consiguió recuperarlo casi un siglo después. Su regreso a la familia para la que fue concebido convierte al Bon Temps en una de las historias más emotivas de la vela clásica española.

Recluta

Recluta

La regata acogió además el debut mediterráneo del Victoria, la primera unidad del proyecto Q7 Reimagined, una reinterpretación contemporánea del histórico Q7 Falcon. Botado exactamente cien años después del diseño original, conserva sus líneas de casco y superficie vélica, incorporando al mismo tiempo materiales y soluciones de navegación actuales que permiten devolver al mar un diseño legendario adaptado al siglo XXI.

Una filosofía similar inspira al Recluta, el ketch argentino de Germán Frers. Su origen se remonta a unos planos dibujados por su padre tras el naufragio del velero original en 1942 y que permanecieron inéditos durante casi ochenta años, hasta que fueron rescatados y convertidos en realidad entre 2017 y 2021.

La flota contó también con dos auténticos iconos de la navegación clásica: el Manitou, balandro diseñado por Sparkman & Stephens que, tras ganar la Chicago-Mackinac Race en el año de su botadura, se convirtió en el velero favorito del presidente estadounidense John F. Kennedy, quien lo bautizó como su «Casa Blanca flotante»; y el Eilean, el elegante ketch de William Fife III inmortalizado en el videoclip de Rio, de Duran Duran, y recuperado para la navegación después de una cuidada restauración que devolvió al mar uno de los grandes clásicos del siglo XX.