- El evento reúne, como cada año, a tripulaciones de todos los rincones del mundo para hacer las delicias de los amantes de la vela clásica.
- Regatistas y espectadores disfrutarán de vientos moderados y días despejados, perfectos para la navegación.
- La Playa de La Barceloneta, el Port Vell, el Port Olímpic o el puente del Maremàgnum serán los lugares privilegiados desde los que los aficionados podrán seguir con mayor claridad las distintas mangas.
Mañana, cuando abra sus puertas el Real Club Náutico de Barcelona para recibir a los primeros patrones, arrancará una de las citas más singulares del calendario náutico europeo. Del 8 al 11 de julio, la XIX edición de la Puig Vela Clàssica Barcelona reunirá a más de 45 embarcaciones de época y clásicas llegadas de distintos países, en una regata que desde hace diecinueve años convierte el litoral de la ciudad en un espectáculo tan deportivo como patrimonial.
La cita, organizada por Puig y el RCNB, comenzará mañana miércoles con la llegada de armadores y tripulaciones, el registro de participantes y el tradicional acto de bienvenida, dando inicio a unos días en los que la pasión por la navegación clásica se fundirá con el estilo de vida mediterráneo. Entre el jueves y el sábado, el mar será el escenario de las distintas mangas, con salidas previstas a partir de las 13:00 horas, mientras que la entrega de premios, el sábado 11 de julio por la tarde, pondrá el broche final a una semana en la que embarcaciones centenarias, elegancia y tradición volverán a convertir la costa de Barcelona en un espectáculo único.
El tiempo jugará a favor de los regatistas. Según las últimas previsiones de AEMET para el litoral barcelonés, la semana estará marcada por el predominio del sol y la estabilidad atmosférica, aunque las altas temperaturas han llevado a activar avisos por calor en la zona. El viento responderá al patrón habitual de las jornadas estivales en Barcelona: flojo durante la mañana y reforzándose a partir del mediodía gracias al régimen de brisas térmicas, con intensidades que podrían moverse en una horquilla de entre 8 y 15 nudos durante las horas centrales permitiendo completar con normalidad el programa de pruebas.

Del despacho Oval al videoclip de Duran Duran
Detrás de cada casco de madera que compite estos días hay, casi siempre, una historia que merece contarse. Es el caso del Manitou, un balandro de 1937 que llegó a ser conocido como la “Casa Blanca flotante” después de que John F. Kennedy lo convirtiera en su refugio favorito durante los años más tensos de la Guerra Fría. Construido por el astillero M.M. Davis & Son y diseñado por Sparkman & Stephens, el barco ya había ganado la Chicago-Mackinac Race un año después de su botadura, mucho antes de que la política lo hiciera célebre.
Tan cinematográfica como esa historia es la del Eilean, un ketch escocés de 1936 obra de William Fife III que en 1982 se hizo mundialmente conocido al aparecer en el videoclip de “Rio”, de Duran Duran. Los años de gloria dieron paso después a una larga travesía por el abandono: el barco acabó varado en Antigua, deteriorado y sin uno de sus mástiles, hasta que en 2006 el entonces consejero delegado de Panerai financió su restauración integral. Volvió a navegar en 2009 y hoy es uno de los símbolos más citados de la recuperación del patrimonio marítimo europeo.

Barcelona, el mejor balcón al Mediterráneo
Más allá de la competición, la Puig Vela Clàssica también invita a disfrutar de la ciudad desde una perspectiva diferente. Durante estos días, el litoral barcelonés se convierte en un escenario privilegiado desde el que contemplar el desfile de algunas de las embarcaciones más bellas del mundo, con el Mediterráneo como telón de fondo.
La Barceloneta, el Port Vell, el Port Olímpic o el puente del Maremàgnum son algunos de los mejores puntos para seguir la regata sin necesidad de embarcar. Desde allí, vecinos y visitantes podrán disfrutar de un espectáculo poco habitual: velas desplegadas, cascos centenarios y una flota que navega con la misma elegancia con la que fue concebida hace décadas, convirtiendo cada jornada en una experiencia que combina deporte, patrimonio y el inconfundible estilo de vida mediterráneo.